Con la tecnología de Blogger.

18 de noviembre de 2016

20 preguntas a... Aitor Bertomeu

¡Hola serendipias! Aquí vengo con una nueva entrevista. Esta vez le toca a Aitor Bertomeu, escritor, actor, animador y espadachín. ¿Que no sabéis lo que ha escrito? Pues en la reseña de Trancemonium podéis ver mi opinión sobre qué y cómo lo escribe. Os dejo con la entrevista y con Aitor antes de responder.


¿Estás segura de querer hacer esto? Te lo advierto, no lo puedo evitar, voy a convertir tu entrevista en un despropósito lleno de tacos y paréntesis, y con la extensión de un pergamino medieval…
Bueno, allá tú, es tu blog.
 Se hace saber por orden del rey…

1. ¿Quién es Aitor Bertomeu?

Pues yo. Mucho gusto. De cara a la galería, lo que pongo en las biografías: actor, animador, escritor, espadachín. De puertas adentro… Mucho más complicado (Risas.) (Es mentira, no se ha reído nadie, pero siempre he querido ponerlo). Supongo que la gracia, o la desgracia, está en conocerme. Sí te diré que, aunque la gente me conoce más por mi faceta extrovertida, humorística, burlona… pocas personas saben de mi otro lado: solitario, introspectivo, melancólico, soñador. Amante extremo de la naturaleza, que sueña con irse a vivir a una cabaña en el valle de Arán o de Baztán… Pero aún me quedan muchas locuras por hacer, mientras sea joven y loco.

Creo que la mejor definición de mí es ésta que me dieron una vez: una mezcla perfecta entre “chico reflexivo + gamberrete tocapelotas”. Y con esto me levanto del diván.

2. En una escala del cero al Negan, ¿cómo de loco estás?

¡No jodas! ¿Hay 19 preguntas más? ¡Si lo sé no me enrollo tanto en la primera! (Risas.)

Dicen que el tal Negan se volvió loco después de leer Trancemónium. Lo del apocalipsis zombi le pilló a huevo para justificarse. Y con esto creo que te he contestado.

3. ¿Cuánto tiempo te ha llevado crear Trancemónium?

Días, o años. Explícome. Escribir no me cuesta, la mayoría de los relatos que conforman el libro los escribí de tirón, en un día o dos, o en jornadas de unas 40 horas ininterrumpidas, sin comer ni dormir, cuando me da la fiebre del escritor (¿lo ves? ¡Estoy muy loco!). Pero considerar que mis ideas sean lo suficientemente buenas como para ser plasmadas, eso me puede llevar años. Ni te imaginas la de ideas que acaban por el desagüe, soy muy exigente y sólo acabo escribiendo historias que realmente me parezcan cojonudas. Por supuesto después de una fase embrionaria y de documentación. Son pocas ideas las que pasan la criba. ¡Soy un genocida de ideas!

4. ¿Qué te resultó más complicado de todo el proceso de esos cinco cuentos lunáticos?

Dos cosas:

En primer lugar, qué relatos compondrían la antología. Cuando iba por el tercero, ya había decidido que quería hacer una compilación de relatos fantásticos, de ciencia ficción y terror, tipo Más allá de límite o En los límites de la realidad, pero a la española, llenos de humor y destrozando todos los tópicos que pudiera. Me divierte mucho hacer eso, porque cualquier lector/a reconoce de inmediato el punto de partida del relato, pero no tiene ni idea de cómo van a acabar, y a quien acierte le doy un gallifante. En un primer lugar la antología se iba a llamar Elemento extraño (soy un paquete poniendo títulos), e iba a tener otros relatos, algunos de los cuales empecé a escribir y posteriormente deseché. Pasaron años antes de que escribiera en su totalidad los relatos que hoy componen el libro. Podría haber metido más, pero he preferido hacer una selección de los mejores, de los que me convencen absolutamente, y que además comparten tono y temática.

En segundo lugar, Azul. Es el relato más largo y con diferencia el que más cambios ha sufrido por el camino. Cuando empecé a escribirlo tenía otra idea en mente, una Fase REM (la segunda parte del relato) totalmente distinta. Pero cuando llegué a la mitad me bloqueé. Lo que había escrito me parecía bueno, pero lo que quería escribir a continuación me creaba mucha inseguridad. Reescribí y borré varias veces. Lo dejé reposar, cerré el primer capítulo, lo mandé a un concurso y gané el primer premio en la categoría general de Escrits a la Tardor, coincidiendo además con otro relato de Trancemónium que acababa de quedar finalista: El desafío, en el premio Cuentamontes (toma dos mocazos que acabo de soltar, voy a necesitar un clínex). Estuvo años en reposo, como una paella legendaria. Mientras tanto escribí una novela corta mucho más seria, y los otros relatos del libro, Jacinta y Necesita Mejorar. De repente un día dije “¡Eureka!”, y me alegré de la maduración de Azul, porque en mi mente había cambiado y mucho, estoy seguro de que para bien. Así que lo acabé. Y tiempo después aún cambié el final, que no me convencía. Vamos, que tardó años en estar niquelado, pero quedé muy satisfecho. ¡Y además es erótico, espero que ponga cachondo a todo Cristo! (¿cuenta eso como blasfemia?)

5. De los cinco cuentos, ¿cuál es tu preferido y por qué?

Partiendo de que son mis relatos favoritos, la elección es difícil. Pero partiendo de que, aunque lo nieguen, los padres también quieren más a unos hijos que a otros, te voy a contestar. Al primer relato, La noche del chihuahua, le tengo un cariño especial. Quizá porque fue el que inauguró este tipo de historias y durante mucho tiempo lo consideré mi mejor trabajo. Antes escribía cosas muy fantásticas, y bajar el foco a nuestro mundo creo que fue determinante para mi estilo de humor. Sin embargo… diría que mi favorito es El desafío, porque es una fucking locura, y porque aúna dos de mis pasiones exacerbadas: la montaña y… no digo más, leedlo. Peeeeeero. Creo que Necesita Mejorar es, objetivamente, el mejor relato de la compilación. ¡Aaaaaah, no puedo elegir! ¡Los quiero a todos igual!

6. ¿Cuál de los cinco crees que tiene más opciones para teorías varias y locas?

¿Sabes qué es una de las cosas que más me divierten? Que quienes los leen aportan teorías aún más locas de las que yo había pensado. Creo que la ambigüedad es un factor muy positivo en algunos de los relatos. Desde luego, El desafío no da una explicación clara (aunque yo tengo la mía), pero admite teorías locas de todo tipo… Jacinta es quizá el más ambiguo de los cinco, he oído teorías opuestas, ¡y eso me gusta! Pero sin duda, creo que Azul se lleva la palma en interpretaciones locas y no tan locas. Aunque de partida no lo parezca, es el que más trasfondo (incluso metafísico) tiene de los cinco. (Risas.) (¿De dónde han salido? Ahora no pegaban ni con cola.)

7. El cuento del profesor, ¿ha sido una venganza sobre el papel para algún profe en particular de los que te tenían manía?

No, aunque ahí llevo a Doña Socorro en mi corazón, pero no. Ah, la E.G.B… Qué recuerdos. Quería plasmar esa nostalgia en mi relato. Me temo que yo era demasiado bueno para tenerme manía (me la tenían los repetidores hijos de $%&€!). Antes de ser guay, yo tuve de niño una extraña enfermedad intelectual: era un empollón asqueroso y repelente, adorable, pero lo cortés no quita lo valiente. Reconozco que tuve suerte con casi todos los profesores (salvo Doña Socorro), y con tanto sobresaliente, lo normal era que hasta me cogieran cariño (hasta Doña Socorro). De todas formas, profes cabrones siempre ahí. Lo mejor que puedes hacer para fastidiarlos es realizar un examen impecable. Así los tienes pilladetes de los huevos.

8. En el primer cuento, La noche del chihuahua, ¿por qué un chihuahua y no un perro salchicha, por ejemplo?

Me parece tronchante que me preguntes eso, porque uno de los personajes que inventé en mi adolescencia fue Cheepy, el Perro Salchicha. Hasta me ponía ese Nick para hablar por Messenger. Era un bárbaro tipo Conan al que habían hechizado, iba por ahí como un perro salchicha bípedo y con una espada y… En fin. Forma parte de mi papelera de reciclaje de personajes estúpidos a los que siempre querré. Yo he tenido perros de todos los tamaños (actualmente vivo una bonita historia de amor con mi perra, de la cual estoy profundamente enamorado), pero me gustan los perros grandes. Sin embargo, coger a un chihuahua y llamarlo Cujo, como el San Bernardo asesino de Stephen King… es el tipo de idiotez que me hace gracia. Pensé si llamarlo Cujo o Cerbero. Y creo que, además de ser monísimo, da mucho juego. Eso de ser tan pequeño que el prota lo pierde de vista cada dos por tres, o que no pare de cagar cuando su estómago no da pa tanto, o que ataque en plan fierecilla cuando puedes chutarlo y meter gol por la escuadra… me parece encantador.

9. ¿Cómo te gustaría que los lectores se tomaran tus cuentos lunáticos?

De cualquier forma menos en serio. Lo importante para mí es que se diviertan: que se rían a la vez que quieran seguir leyendo para saber qué pasa. Me gusta pensar que mis historias no son sólo una sucesión de chistes malos, sino que hay algo más, un trasfondo, un submundo real o imaginario, unos personajes con sus propios dilemas. Ese contraste de afrontar situaciones límite de formas absurdas da como resultado el humor que busco, pero para sus protagonistas es algo muy serio. Pese a todo, lo importante no es hacerle una autopsia al relato, sino disfrutar con él.

10. En una frase corta, ¿cómo convencerías a la gente para que compre Trancemónium?

''Si no te descojonas, te devolvemos el dinero''. Es mentira, por supuesto, no te lo vamos a devolver, y además estoy yo sólo, así que no sé por qué hablo en plural mayestático. Probaré de nuevo: ''KEEP CALM and pártete el hojaldre''.

11. Además de escribir locuras, eres actor. ¿Qué papel te encantaría interpretar?

Cuando uno se dedica al humor, siempre le apetece hacer un papel intenso, dramático, incluso shakesperiano, para cambiar de aires y reivindicarse como actor. Hace poco tuve una experiencia de ese tipo muy gratificante. Debe de ser un subidón hacer un Macbeth, por ejemplo. Pero no te voy a mentir. Mi sueño húmedo sería interpretar a un Leónidas o un Spartacus. Claro que antes debería hacer unos arreglillos en mi cuerpo serrano, pero todo es ponerse. He debido ser una especie de aventurero o guerrero cafre en otra vida, porque siempre he querido emularlo en ésta. Por favor, dame un Indiana Jones (mi ídolo de la infancia), una peli de piratas, un Señor de los Anillos, un Juego de Tronos… Tengo un problema. Se llama Tensión épica no resuelta.

12. ¿A quién escogerías para interpretar a los protagonistas de Trancemónium?

(Risas.) (Idos a cagar, risas.) Pues hay un personaje, no digo ahora cuál para no chafar la sorpresa, para el cual me basé en mi maestro de esgrima (y lo sabe), pero no voy a darle ese disgusto. Reconozco que hay personajes que me encantaría interpretar yo mismo, como Miguel, el prota del Chihuahua, el cual suelen ver como un alter ego mío, u Obdulio, de Jacinta. De hecho Jacinta lo escribí con idea de adaptarlo después a cortometraje y protagonizarlo, proyecto que siempre se posterga. Como tal, llevaría una pinta de hortera de bolera, con bigotón incluido, me lo imagino similar al papel que interpreta Robert Carlyle en Trainspotting. Para los otros personajes de ese relato, Jacinta y Policarpo, ya pensé en dos compañeros míos de profesión, Mafalda Bellido y José Miguel Ortiz (mi partenaire en el humor). Para interpretar a Azul, necesitaría a un morenazo alto, atlético y de ojos azules como el mar. No obstante, yo me veo excesivamente guapo para encarnarlo, así que bajaría un poco el listón y contrataría por ejemplo a Álex González, protagonista de El príncipe, aunque me han dicho que otro que lo haría ideal es justo Rubén Cortada, el que hace de Faruq y al que ahora han ascendido a guardia civil.

13. En tus biografías también te defines como espadachín. ¿Dónde te sentirías más espadachín, Piratas del Caribe o Las crónicas de Narnia?

Digo espadachín no porque mole más (que también), sino porque esgrimista o tirador hacen referencia a la esgrima deportiva, de competición. No existe un término oficial para designar a quienes nos dedicamos a la esgrima escénica, artística o coreográfica, así que espadachín me parece el más apropiado.

Y de pirata, por supuesto. Lo de Narnia (anda que no había otro ejemplo…) es medieval, y eso no lo domino… todavía, jeje. Lo mío es espada ropera, sable y florete, así que mejor peleas del Siglo de Oro, piratas, mosqueteros… Y quien me conoce sabe que desde mozo estoy obsesionado con los piratas. Uno de mis libros favoritos, que he leído varias veces es La isla del tesoro (la peli de Disney El planeta del tesoro la he visto exactamente 20 veces, sí, las cuento, ¡estoy muy loco!), también la novela En costas extrañas… De hecho, algunas de las primeras cosas que escribí fueron dos novelas humorísticas de piratas, con 17 años. Y a todo esto, en abril de este año gané un oro junto a una compañera, Amelia Geijo, en la I Copa de España de Esgrima Artística, en Torrelavega (Cantabria), interpretando Los duelos de Monkey Island, un duelo de insultos que escribí homenajeando a una de mis sagas de videojuegos favorita. ¡Arrrrrrrrrrrrrr!


14. Escritor/a favorito.

¡Ah, una trilladita! Pues te voy a castigar con una retahíla, pero de obras. El Hobbit de Tolkien es mi libro favorito, y por supuesto El señor de los Anillos, tuve la suerte de leerlos antes de que las pelis impusieran su estética. En segundo lugar La historia interminable de Michael Ende, para mí el triunfo de la imaginación en la literatura, y sería mi favorito si El Hobbit no me hubiera robado antes el corazón. (Risas.) (Gracias, me sonaba muy cursi.) Mort y Brujerías de Terry Pratchett, seguramente el autor al que más debo; La isla del tesoro de Stevenson; El caso de Charles Dexter Ward de Lovecraft, confieso que el autor que más leo, casi siempre estoy leyendo algo suyo; relatos varios de Edgar Allan Poe; El sabueso de los Baskerville de Conan Doyle; Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin; El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde; 1984 de George Orwell, en mi opinión la mejor ciencia ficción distópica nunca escrita; En busca del unicornio de Juan Eslava Galán es mi libro favorito en lengua española; Lo mejor que le puede pasar a un cruasán de Pablo Tusset, otro de los míos; Iacobus de Matilde Asensi; y Watchmen de Alan Moore: no es un libro, ni falta que le hace. Tú has preguntado.

15. Actor/actriz preferido/a.

Harrison Ford. Mel Gibson. Gerard Butler. Brad Pitt. Sean Bean. Ya ves, casi todo papeles heroicos y guasones, la cabra tira al monte. ¡Ajá, ya tardaba en salir la cabra! Te he dicho que hay una cabra viviendo en mi edificio, ¿verdad?

16. Un libro para reciclar y transformarlo en papel higiénico de doble capa.

Te voy a decir tres, como al genio de la lámpara. En el bronce tenemos a La carta esférica de Pérez-Reverte. Y mira que otros libros suyos como La sombra del águila o El maestro de esgrima me chiflan, pero cuando se pone en plan best-seller americano… no se lo perdono. Ni eso ni las parrafadas de erudición sobrantes, en este caso marineras. Tuve que regalarlo. En la plata, El misterio de Salem´s Lot. Me da igual que me defenestren, menudo coñazo. Quería iniciarme en Stephen King y cogí ése, porque me llamaba la sinopsis. También tuve que regalarlo. Quiero intentar con otro más adelante… pero aún no me atrevo, pasé demasiado miedo, y no por culpa del terror. Y por último, en el oro, en lo más alto del podio… Casi me da miedo pronunciar esas palabras. Allá van: El retorno de los dragones, Crónicas de la Dragonlance, de Margaret Weiss y Tracy Hickman. Pedazo de fotocopia nauseabunda de Tolkien, bazofia radioactiva de un mundo paralelo, comida para cerdos con bulimia. No pasé de la mitad, no tuve cojones. Éste lo regalé y me volvió como un boomerang, así que tuve que deshacerme de él por segunda vez y para siempre. No lo aconsejo ni para limpiarse el orto, provoca irritación. Lo digo por experiencia.

17. Género literario favorito para leer.

Literatura gótica y de terror. Novela negra con toques fantásticos o sobrenaturales. Y bueno, siempre me ha gustado leer lo que pone en las cajas de cereales.

18. ¿Para cuándo más cuentos? ¿Te atreverías con novelas?

Yeeeee, para el carro, moza, que yo ya tengo varias novelas escritas. En concreto, cuatro acabadas y varias incompletas o desechadas. Ahora bien, casi toda mi producción es anterior a Trancemónium, y sólo hay un par de cosas que me interesa sacar. Lo demás, aunque pueda tener su chispa, considero que ha sido el camino necesario para haber llegado a este punto, con un estilo más depurado.

Actualmente tengo apuntada una lista de 20 ideas que podría escribir, la mayoría para relatos. Ideas bastante desarrolladas, pues son el fruto de años de darle al coco. Y también tengo el concepto para escribir dos novelas, una negra y otra de ciencia ficción, ambas con humor. Ahora basta con que escapen del cautiverio al que estás sometidas, y considere que una de ellas es lo suficientemente digna como para ser plasmada. Hasta entonces son mías, ¡sólo mías! Muajajaja.

19. Un consejo que te hubiera gustado que te dieran y que ahora tú puedes dar.

Vale, consejo para quien empieza a escribir: no te ansíes. ¿Recuerdas cuando en tu niñez creías que dibujabas bien y tus dibujos eran una puta mierda? Pues con la escritura pasa lo mismo. Aunque ahora pienses que tus textos son la repanocha y que el mundo entero debe conocerlos, puede que tu manuscrito bien merezca una paliza gitana. Pero no desesperes: quizá sea el comienzo de una carrera prometedora (o quizá no, pero eso ahora te debe dar igual). Escribe, mucho, sin parar, escribe y depúrate. Y dentro de unos años, con mayor dominio, saca un libro. Porque si sacas un primer libro bueno, habrás empezado de forma gloriosa, pero como saques un churro, tal vez este mundo cruel no te dé una segunda oportunidad. Así que no tengas prisa.

Y por supuesto cree siempre en ti. Nadie lo hará si tú no lo haces.

20. Este espacio es para que digas lo que quieras, lo primero que se te venga a la cabeza sin pensar en nada más. ¡Déjate llevar!

¡Tengo el poder de la Sepia Mutante! (Risas.) (Ahora sí.)


Aitor Bertomeu (ver respuesta número 1)


Si quieres hacerte con un ejemplar de 'Trancemonium', haz click AQUI. ¡A mi me ha encantado! Lo recomiendo 100% 

¿Os habéis quedado con ganas de más? Pues aquí van sus redes sociales;

2 comentarios:

  1. Excelente entrevista. Espero leer pronto Trancemonium.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Bueno, ya sabes que me ha encantado la entrevista :)

    ResponderEliminar

Design: Moderniread